1. El cuchillo, debe ser largo, delgado,
flexible y estar perfectamente afilado. Las lonchas serán
siempre lo más finas posible, para poder gozar al máximo
del gusto del jamón y se harán siempre en línea
recta. La mano que no sujeta el cuchillo irá siempre
por detrás del mismo.
2. La Contramaza debe mirar hacia arriba
una vez en el jamonero. Es importante empezar a cortar por
la contramaza porque al ser la parte más estrecha y
magra es la que se seca antes.
Se quitará la corteza y la grasa de la parte de la
superficie del jamón que se desee cortar y con el reverso
del cuchillo buscaremos el hueso. Empezaremos a cortar por
debajo del mismo siguiendo la línea indicada.
3. La Punta. Una vez terminada la “contramaza”,
daremos la vuelta al jamón y cortaremos la “punta”.
4. La Maza será el
último trozo que consumiremos. Las lonchas en esta
parte se harán siempre de forma paralela al hueso.
Una vez terminado de cortar este trozo nos quedará
sólo la carne pegada al hueso que podremos utilizar
para elaborar unos caldos exquisitos.
5. La Forma de Conservación más
adecuada para conservar el jamón a medida que lo vamos
consumiendo, es guardándolo en un lugar seco y aireado,
a temperatura ambiente. Se aconseja cubrir el corte magro
con lonchas de la grasa del mismo jamón y cubrir con
un trapo fino.
Si se quiere llevar inmediatamente a la mesa, se recomienda
cortarlo justo antes de servirlo, ya que el contacto con el
aire marchita el corte.
Si lo que se quiere es prepararlo un rato antes, se aconseja
cubrir las lonchas con papel de aluminio o con plástico
retráctil.
Si van a pasar muchas horas antes del consumo del jamón
ya cortado, es preferible cubrirlo con un trapo de algodón
ligeramente húmedo y guardarlo en la parte menos fría
de la nevera. |